“Porcentajes de libertad”, El Día de Ciudad Real, 8 de junio de 2004
Acaban de anunciar los responsables de la Consejería de Educación que el ordenador ya ha asignado a cada niño su plaza escolar. Con enorme satisfacción, dicen que la mayoría de los escolares ha obtenido plaza en el colegio deseado, pero que un pequeño porcentaje está aún sin asignar, porque sólo han solicitado un centro, y no seis.
Esto me lleva a preguntarme, y preguntar a mis gobernantes autonómicos: ¿Cuántos escolares han sido adscritos al colegio que solicitaban como primera opción? ¿Cuántos escolares han sido adscritos al centro que solicitaban como segunda opción? ¿Y como tercera, cuarta, quinta, sexta?
A estas alturas de la historia, con lo que presumen nuestros gobiernos de los logros obtenidos, no me explico que nadie se conforme con un porcentaje de libertad, o con un porcentaje de gente libre.
Cuando se dice que sólo un pequeño porcentaje no ha obtenido la plaza deseada porque habían solicitado un solo colegio, la conclusión viene por activa y por pasiva: se reconoce, y sin sonrojo, que hay personas que han solicitado un colegio y el ordenador de la Junta no se lo ha concedido: o sea, que no van a ir al colegio que sus padres desean. Pero además, si se dice que la razón es que ?sólo? han solicitado un colegio, quiere decir que a más de uno, y a más de dos, les ha ?tocado? algún colegio solicitado en segundo o en tercer lugar, es decir, no el primero, no el más deseado. Si esto es libertad, que nos lo cuenten de otra manera, a ver si lo entendemos.
Un gobernante democrático debería estar muy triste con que hubiese un solo niño que no pueda ir al colegio que sus padres han elegido, que no va a recibir la educación que sus padres quieren para él. Es imposible, seguramente, contentar a todos. Pero lo lógico es que esa imposibilidad la marque la vida de la sociedad, no el gobernante. Si sabes que tal colegio es muy solicitado, ponle más unidades. Si sabes que tal otro no lo pide nadie, pregúntate por qué. Y no tengas miedo a la libertad de la gente. O, en su caso, no quieras ahogarla, porque te pasarán la factura.
Lo que no entiendo es que se haya hecho toda esta movida, con programa de ordenador incluido, para que al final la gente no pueda ir al colegio deseado. Si obligan ustedes a la gente a pedir seis; si tienen ustedes la educación en tal estado que muchos colegios se dan con un canto en los dientes por el hecho de tener las plazas cubiertas; si lo que les preocupa a ustedes es otra cosa que no sea lo que manda la Constitución, ¿qué porcentaje de libertad nos queda a los ciudadanos?
La Constitución ordena que todos los niños estén escolarizados, y que estén escolarizados en los centros que elijan sus padres, públicos o privados. Y lo ordena al cien por cien.
El tapón lo han puesto los gobernantes de la Junta.
Emilio Sanz
El Día de Ciudad Real, 8 de junio de 2004